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Capital del Estado de Río Grande do Norte, fue fundada por los portugueses el 25 de diciembre de 1599. Es el destino ideal para quienes buscan disfrutar de buenas playas y cálidas temperaturas bajo la sombra de una palmera. Se encuentra dividida en dos sectores. La renombrada ciudad alta, alberga la mayoría de las construcciones históricas donde se destaca la iglesia de Santo Antonio que data del siglo XVIII. Por otro lado, las playas, arrecifes y dunas son los protagonistas para quienes llegan buscando disfrutar de las aguas cálidas del mar bajo el sol como cómplice del momento.
Al otro lado del río, en dirección norte, surgen las dunas de Natal, algunas de las cuales llegan a alcanzar hasta los 50 metros de altura en medio de playas y palmeras, un verdadero paraíso.
Más al sur surgen otras arenas como Areia Preta, con grutas naturales y Barreira DAgua, que es la puerta de entrada para descubrir el fascinante Parque de las Dunas (con senderos entre bosques de mata atlántica y dunas).
Siguiendo por la costanera se llega hasta la taquillera playa de Ponta Negra que ofrece las mejores alternativas de baños del litoral gracias a sus arrecifes y oleaje suave protegidos por una pequeña bahía. Es el Morro do Careca, una monumental duna frente al mar de 120 metros de altura que atrae la atención de niños y adultos que intentan escalar su inclinada superficie en medio de su rastrera vegetación.
Otro lugar que atrae la curiosidad es Barreira do Inferno, ubicada al sur de la playa de Ponta Negra, la primera base de lanzamiento de cohetes científicos y militares de Brasil administrado por la Fuerza Aérea de esa nación
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